No hay por quién reír; no hay por quién llorar.
No hay por quién sufrir; no hay por quién sentir.
No hay por quién mentir; no hay por quién confesar.
No hay por quién pelear, ni por quién sucumbir.
Vuelve a mí, una vez más.
Vuelve a mí…
Cuando te vas y yo me quedo,
no hay nadie más.
Ya no hay por quién cantar; ya no hay a quién oír.
Ya no hay porqué comer, ni por quién respirar.
Ya no hay porqué dormir; no hay por quién soñar.
Ya no hay porqué vivir; no hay a quién amar.
Vuelve a mí, una vez más.
Vuelve a mí…
Cuando te vas y yo me quedo,
no hay nadie más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario